El “Bienhechor”
El estado benefactor fue negado por Cristo Jesús
TEONOMÍACOSMOVISIÓN
Youseff Derikha
2/1/20265 min read


Este escrito busca ser un breve análisis de la negación de Jesucristo sobre el título Euergetes (Bienhechor) en Lucas 22:25 como una demolición teológico-política del dominio de unos hombres sobre los muchos hombres, negando, en última instancia, al estado soberano. Sirviéndonos de la epistemología presuposicional y de herramientas de la economía austriaca y la sociología realista, demostramos que el estado moderno, al reclamar ser "Bienhechor" (benefactor), usurpa el rol de Dios y opera bajo una lógica de saqueo (violación del octavo mandamiento), en contraposición a la lógica de diakonia (servicio) y libre mercado que caracteriza el orden social cristiano.
1. Introducción: La Semántica del Poder
En la cosmovisión cristiana no existe la neutralidad. Las palabras tienen significados pactuales; definen lealtades y reconocen soberanías. Cuando Jesús aborda el título de Euergetes (Bienhechor) en Lucas 22:25, está atacando la raíz misma de la pretensión mesiánica del poder político gentil.
Cornelius Van Til señaló enfáticamente en todas sus obras, que el hombre no regenerado busca autonomía, tratando de ser la ley para sí mismo. A nivel colectivo, esta autonomía se manifiesta en el reinos, cacicazgos, dominación, imperios y el estado, que busca convertirse en el Arkhé (principio y fuente) de la sociedad. Para legitimarse, el estado debe presentarse no como lo que es, un monopolio de la violencia (como bien lo describieron Weber, Rothbard y cientos de intelectuales), sino como una fuente de providencia y gracia. Busca hacerse llamar "Bienhechor".
2. El Contexto Histórico
Históricamente, el término Euergetes no era un adjetivo casual; era un título litúrgico y político de alto calibre. Adolf Deissmann, en sus estudios sobre la filología griega, confirma que figuras como Cayo Stertinius Jenofonte y Ptolomeo III (conocido explícitamente como Ptolemaios Euergetes) utilizaban este título para denotar un estatus casi divino de provisión hacia sus súbditos.
Jesús, plenamente consciente de la numismática de la época (las monedas sirias y fenicias circulaban con estas inscripciones), identifica la "inflación del lenguaje" inherente al estatismo. Cristo dice a sus discípulos que los gobernantes de las naciones (los gentiles) katakyrieuousin (se enseñorean) de sus súbditos. Ejercen un dominio coercitivo. Sin embargo, para enmascarar la brutalidad de su dominio adoptan el eufemismo de "Bienhechores".
De la sociología de Gaetano Mosca, y su descripción del hecho político, entendemos que la clase política necesita una fórmula política para justificar su poder. En el siglo I, esa fórmula era el Euergetismo: "Te cobro impuestos, te subyugo, pero te devuelvo una fracción en forma de pan y circo, y por ello debes adorarme".
3. Análisis Económico
Desde la perspectiva económica y la ética de la propiedad privada, la afirmación de un gobernante de ser un Euergetes es una imposibilidad praxeológica y una mentira moral. Tres argumentos nos revelan la razón.
Primero, el estado es de naturaleza parasitaria. Murray Rothbard demostró que el estado no posee recursos propios. No produce; solo extrae. Para que el estado sea un "bienhechor" para el grupo A, necesariamente debe haber depredado (mediante impuestos o inflación) al grupo B.
Segundo, viola el mandamiento “No robarás”. Bíblicamente, la caridad (caritas) o el beneficio real debe provenir de lo propio y ser un acto de voluntad. Dar lo que no es tuyo no es beneficencia; es redistribución coercitiva. Cuando el estado se llama a sí mismo Euergetes, está institucionalizando la violación del mandato "No robarás".
Tercero, como señala Jesús Huerta de Soto, la intervención estatal destruye la función empresarial y la coordinación social. El "Bienhechor" estatal, al interferir en el mercado, en realidad empobrece a la sociedad a largo plazo, creando dependencia en lugar de prosperidad.
Por lo tanto, el título Euergetes es siempre un fraude cuando se le da a una entidad que hace de la violencia su esencia. El estado es un Mloc que demanda sacrificios humanos y de capital para sostener su propia existencia, mientras cínicamente exige gratitud por las migajas que caen de su mesa.
4. La Antítesis de Cristo: Diakonia y Anarcocapitalismo Cristiano
"Mas no así vosotros..." (Lucas 22:26)
Esta frase establece una separación jurisdiccional absoluta. Jesús no está sugiriendo una reforma del imperio romano; está estableciendo un Reino que opera con una lógica operativa diametralmente opuesta.
La Lógica del Mundo: Poder -> Coacción -> Extracción -> Falso Beneficio (Euergetes).
La Lógica del Reino: Propiedad -> Libertad -> Servicio -> Verdadero Beneficio (Diakonos).
El término que Jesús contrapone es el de "servidor" (diakonos). Una sociedad libre, con libertad mercado y orden voluntario (Anarcocapitalismo Cristiano), representa la única forma de obtener riqueza o estatus de forma justa, donde el impulso es servir eficazmente al prójimo. El empresario exitoso, en este marco de ausencia de coacción arbitraria, es un servidor que satisface las necesidades de otros voluntariamente.
R.J. Rushdoony demostró que en la Esritura, la financiación del orden social (diezmo y ofrenda) es fundamentalmente diferente al impuesto estatal. El Reino de Dios crece mediante la regeneración y el pacto voluntario, no mediante la espada. Y es responsabilidad de los hijos de Dios la atención del pobre, del enfermo y del huerfano.
5. Teología Política: El Mito de la "Religión Secular"
William Cavanaugh ha argumentado en sus obras que el estado moderno ha creado el mito de que es el salvador de la violencia. Al adoptar el rol de Euergetes, el estado se ha convertido en un ídolo. Reclama para sí atributos divinos: omnisciencia (planificación central), omnipotencia (soberanía legislativa) y omnibenevolencia (estado de bienestar).
Jesús prohíbe a sus discípulos adoptar y justificar esta estructura de poder. La iglesia y la comunidad cristiana no deben ser una burocracia que se impone, sino una red orgánica de servicio mutuo. Buscar el poder político para imponer "beneficios" es caer en la trampa pagana; es intentar cristianizar a Moloc y llamarle “Euergetes”.
6. Conclusión
El rechazo de Jesús al título Euergetes es una condena profética al estado moderno y a la socialdemocracia que lo justifica. Nos enseña que:
Primero, la soberanía es exclusiva de Dios. Ningún hombre puede reclamar ser la fuente última de provisión.
Segundo, el método (los medios) importa. No se puede ser un "bienhechor" a través de la coerción (la espada de Roma o la regulación moderna).
Tercero, una sociedad verdaderamente libre se basa en el reconocimiento de la justicia de Cristo el Señor, la cual ordena una sociedad de acuerdos voluntarios basados en el servicio. La verdadera grandeza se encuentra en el servicio productivo y voluntario (el mercado y la caridad) bajo la Ley de Dios. Quienes quieran ser los primeros, tendrán que servir a su prójimo.
El cristiano debe rechazar la liturgia del Estado. No debemos mirar a los políticos como "bienhechores" ni proveedores, sino ver al Estado con el realismo bíblico: una bestia que debe ser encadenada por la Ley de Dios, para que la verdadera sociedad libre pueda florecer.
Bibliografía Recomendada
Deissmann, Adolf. Light from the Ancient East. (Contexto filológico e inscripciones).
Rushdoony, R.J. The Institutes of Biblical Law. (La antítesis entre la ley de Dios y la ley del Estado).
Rothbard, Murray. Power and Market. (Análisis praxeológico de la intervención estatal).
Huerta de Soto, Jesús. Socialismo, cálculo económico y función empresarial. (El error intelectual de la planificación).
Cavanaugh, William. The Myth of Religious Violence. (El Estado como ídolo moderno).
Van Til, Cornelius. The Defense of the Faith. (Epistemología y antítesis).
