La Doctrina de la Trinidad
El fundamento de toda la realidad es el Dios Trino. Sin este fundamento, la racionalidad y verdad de cualquier asunto es destruída.
TEONOMÍATEOLOGÍA
Youseff Derikha
5/5/20266 min read


La Necesidad Presuposicional del Dios Triuno
Cuando construímos nuestra teología y pensamiento cristiano, no empezamos con el hombre, no empezamos con la razón humana y ciertamente no empezamos con una deidad neutra o filosófica. Empezamos con el Dios de las Escrituras, el Dios que es soberano y que ha hablado de manera inerrante e infalible en Su Palabra-ley. Este Dios es el Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Aceptar a Dios no es una hipótesis que el hombre autónomo, erigiéndose de forma blasfema como su propio juez supremo, decida validar. En el universo creado por Dios, no existe ningún terreno o área neutral. El Dios Trino es el fundamento necesario de todo conocimiento y verdad. Si no partimos del Dios Triuno, terminamos adorando a la creación. La mayor manifestación de esta idolatría hoy es el estado humanista, el gran ídolo, el Moloc moderno que reclama para sí la soberanía y la jurisdicción total que solo pertenecen a la Deidad. Para derribar a este ídolo, debemos comprender quién es verdaderamente Dios.
1. La Revelación Bíblica: Un Dios, Tres Personas
Las Santas Escrituras son la única regla inerrante de fe y práctica, esto es: de pensamiento y vida. En otras palabras: de todo lo que tenga que ver con el pensamiento y la acción práctica del hombre. No derivamos la doctrina de la Trinidad de la especulación filosófica, sea platónica, aristotélica, idealista, etc., sino de la auto-revelación del Dios del Pacto. La ortodoxia cristiana confiesa que Dios es uno en esencia y tres en personas.
A. La Unidad Absoluta de Dios
El Antiguo Testamento declara inquebrantablemente la unicidad de la esencia divina frente al politeísmo pagano. El Shemá es el grito de batalla de la fe del pacto:
"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas." (Deut. 6:4-5).
Dios es uno, indivisible, sin partes. No hay tres dioses (triteísmo). Él declara en Isaías 45:5: "Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí".
B. La Pluralidad de las Personas
Sin embargo, desde el principio, esta Unidad absoluta se revela en una pluralidad relacional.
En la creación, Dios no habla a los ángeles, sino dentro del Consejo Trinitario:
"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree..." (Gén. 1:26).
Notemos el mandato de dominio (señorear) ligado directamente a la imagen de un Dios plural ("Hagamos", "nuestra"). Esta pluralidad se evidencia a lo largo del Antiguo Pacto mediante la figura del "Ángel de Jehová" (que es Dios mismo, como vemos en Éxodo 3 en la zarza ardiente) y la acción del Espíritu de Dios (Génesis 1:2).
En el Nuevo Testamento, la revelación del Dios Triuno es plena.
En el Bautismo de Cristo: El Padre habla desde el cielo, el Hijo es bautizado para cumplir toda justicia (la Ley), y el Espíritu Santo desciende como paloma (Mt. 3:16-17).
En la Gran Comisión: Somos mandados a discipular a las naciones (el mandato de dominio renovado en el evangelio) bautizándolas "en el nombre” singular, indicando una esencia, “del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo tres personas" (Mt. 28:19).
En la Bendición Apostólica: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros." (2 Co. 13:14).
El Padre es Dios (Efe. 4:6), el Hijo es Dios (Jn. 1:1, 14; Rom. 9:5; Col. 2:9), y el Espíritu Santo es Dios (Hechos 5:3-4). Las tres personas son co-eternas, co-iguales en poder y gloria, consustanciales (de la misma sustancia).
2. La Trinidad y la Solución al Problema de lo Uno y lo Múltiple
Aquí es donde la teología sistemática debe aplicarse a la filosofía y a la vida social. El mayor problema filosófico de la historia humana es el problema de "lo uno y lo múltiple". ¿Qué es la realidad última? ¿Cuál es su fundamento? ¿Es la unidad (lo Uno) o es la individualidad/particularidad (lo Múltiple)?
Si "lo Uno" es absoluto (Monismo): Todo es una sola cosa. En la política, esto engendra tiranía, totalitarismo, comunismo y estado. El individuo es aplastado por el colectivo (el estado). El estado se crea en reemplazo de Dios, mostrándose como el gran pacificador y unificador.
Si "lo Múltiple" es absoluto (Atomismo/Pluralismo): No hay ley universal, no hay unidad. Esto engendra el caos, la anomía y el relativismo moral radical. El individuo se convierte en ley para sí mismo (cada quien hace lo que bien le parece, como en Jueces 21:25).
La filosofía humanista oscila entre la anarquía y la tiranía estatal porque carece del Dios verdadero.
En el Dios Triuno Bíblico, lo uno (la esencia) y lo múltiple (las tres personas) son igualmente últimos. Dios no es más "Uno" de lo que es "Tres", ni más "Tres" de lo que es "Uno".
Debido a que la unidad y la pluralidad son igualmente últimas en Dios, también lo son en el universo creado. Esto significa que ni la sociedad o colectivo (lo uno) ni el individuo (lo múltiple) son superior y más fundamental. Ambos están sujetos bajo la soberanía y la ley del Dios Triuno. Bajo el orden descentralizado de Dios, el gobierno civil es puramente un ministerio de justicia (Rom. 13) y no tiene derecho a reclamar lealtad total ni sobrepasar su jurisdicción para usurpar el papel de las jurisdicciones de la familia, la sociedad, el mercado, las empresas, la iglesia o el individuo. Cuando el gobierno civil traspasa sus límites ordenados por Dios, se convierte en un estado actuándo como el ídolo Moloc, demandando sacrificios (los impuestos confiscatorios, el control de nuestros hijos a través de las escuelas estatales) que solo pertenecen a Dios.
3. Teonomía: La Ley del Dios Triuno
El rechazo de la Trinidad y el rechazo de la Ley Bíblica (Teonomía) van de la mano. Si la ortodoxia defendida por el concilio de Calcedonia se pierde (que Jesucristo es el único mediador y verdadero vínculo inconfundible entre el cielo y la tierra), el estado inevitablemente se levanta como un falso dios, presentándose como el salvador terrenal y la voz encarnada de la divinidad.
La ley de Dios, revelada en el Sinaí y expuesta por nuestro Señor Jesucristo (Mat. 5:17-19), es la expresión del carácter inmutable del Dios Triuno.
El Padre la decreta.
El Hijo la cumple perfectamente, nos redime de su maldición mediante Su expiación sustitutoria, y establece Su reino (Gál. 4:4-5).
El Espíritu Santo la escribe en nuestros corazones en la regeneración, capacitándonos para guardarla (Eze. 36:26-27; Heb. 8:10).
El creyente que entiende la Trinidad entiende que el amor a Dios se manifiesta guardando Sus mandamientos (Jn. 14:15). Esta obediencia no se limita a la piedad privada; debe ser aplicada en la economía, en la jurisprudencia civil, en la educación y en las artes. El mandato cultural de Génesis 1 es un mandato trinitario y con una expectativa absoluta de victoria en la tierra. A través de la obediencia a la Ley y el poder de Su Espíritu, la Iglesia de Cristo está destinada a conquistar cada área de la vida antes de Su regreso.
4. El Pacto: Una Relación Basada en la Trinidad
Finalmente, debemos entender que nuestra teología es pactual (del Pacto) precisamente porque Dios es Trino. Un Dios solitario, un "Uno" estricto como el dios del Islam, no conoce el amor, la comunión, el hecho de ser Persona, eternamente, porque antes de la creación no tenía a quién amar. El amor requeriría a la criatura para existir. Y eso es un imposible: Dios se revela a Sí mismo como amor (1 Jn. 4:8). Su atributo es eterno y no aprendido.
El Dios bíblico es amor en Su esencia misma porque desde la eternidad el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han existido en una perfecta comunión y amor mutuo (Jn. 17:24).
Por lo tanto, la gracia de Dios hacia nosotros es un acto soberano por el cual Él nos incorpora a Su Pacto, el cual funciona como el tratado vinculante del Gran Rey. A través del sacrificio del Hijo y la regeneración del Espíritu, somos restaurados a la comunión y a la obediencia fiel de Su Ley. No somos salvos simplemente del infierno; somos salvos para ser reinstaurados como reyes, profetas y sacerdotes, bajo el Rey de reyes, para aplicar Su Palabra-ley en la tierra.
Conclusión
La doctrina de la Trinidad es el pilar sobre el cual se sostiene la vida y la libertad cristiana y la civilización misma. Reivindicar al Dios Triuno es el fundamento de nuestra vida, libertad y progreso. No cedamos ningún área, ni un solo milímetro de pensamiento, a la noción de neutralidad. El estado no es Dios. Moloc será destruido. El Señor nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, reina. A Él sea la gloria, el dominio y el poder, en cada institución y en cada corazón humano, desde ahora y para siempre. Amén.
